Siempre ha habido una guitarra a mi lado, desde pequeña. Me enseñaron tres acordes y me dieron alas. Me hice azafata de vuelo y como no me dejaban llevarme la guitarra en el avión tuve que acoplar una guitarra eléctrica dentro de la maleta. Así empezó todo… En la tienda de instrumentos “El Bosco” me ayudaron. Serraron un poco el cuerpo de la guitarra e hicieron un agujerito en un extremo de la maleta. ¡Cabía, la maleta cerraba, y yo tan contenta!. Me daba clase de guitarra Fredi Marugán. CBS quería lanzar un grupo de chicas y les faltaba una guitarrista. Preguntaron en varios sitios y a través de la tienda me localizaron. El grupo se llamaba “Las 5 en punto”. Grabamos un disco. Fue entonces cuando empecé a sentir curiosidad y empecé a escribir canciones. Luego monté otro grupo “Puntos Suspensivos”. Ganamos los Circuitos de Madrid y eso nos permitió grabar una maqueta y rodar un poquito. Me hice entonces la carrera de guitarra clásica. Y durante ese tiempo no fui capaz de escribir dos acordes seguidos. Solamente hice la música de un cortometraje de Borja Delclaux, “La Sonrisa de un árbol”. Cuando terminé empecé con el flamenco. Estudié en “Amor de Dios”, mis maestros han sido “El Entri” y Enrique Vargas. Tuve la suerte de hacerme un huequecito en ese mundo tan difícil y empecé a acompañar al cante y baile. Por una serie de circunstancias, me vi obligada a aparcar la guitarra durante un tiempo, pero parece que la música me persigue y surgió la oportunidad de grabar “Presagios”…